There is no manipulation disguised as love:
“If you truly love me, you’ll be sexually intimate with me.”
There are no secret alliances that isolate and control:
“You are so special to me that we have a secret no one else knows about.”
There is no wearing down of boundaries:
“No really means let me keep insisting until you say yes.”
There is no hierarchy of worth:
“I have more money, more knowledge, more experience—and therefore more power over you.”
In the Kingdom of Heaven, we find something altogether different.
We find dignity and respect because every person bears God’s image.
We find honesty—no hidden secrets, no lies.
We find love that lays down its life for others, that serves, that is patient and kind.
We discover greatness expressed through servanthood—power laid aside, wealth surrendered, status humbled.
So how do we respond to a culture of one-night stands? How do we respond to a culture of abuse of power and/or cover-up?
We teach children that their value is rooted in being designed, created, and adopted by God.
Our bodies are not objects to be used.
We have the spirit of a sound mind to be able to know when and how to say yes and when and how to say no.
We equip parents to have ongoing conversations about self-respect and honoring the dignity of others.
We call the church to model Kingdom behavior, Kingdom values, and Kingdom servanthood.
We insist that the church establish clear protocols so those values are not merely spoken, but practiced.
We advocate for the protection and rights of children—including breaking the bondage of covering up abuse.
We are deeply grateful for each of you who make it possible for us to teach these truths here in Mexico. This year we have helped organize three APV camps—Yucatán, Tabasco, and Baja California del Norte—with Tabasco hosting for the first time. Our hopes are high as we witness the Kingdom of God pushing back darkness in Tabasco, a state with one of the highest rates of teenage pregnancy—an injustice that often reflects deeper patterns of abuse.
We are also moving forward with the book for pastors and ministry leaders that addresses these issues with both biblical conviction and practical clarity. We continue to teach and counsel at the local church level, even when that work remains unseen. You may not find these stories on social media; confidentiality is essential to healing.

Our prayer is that one day we will not have to confront the misuse of power in sexual and degrading ways as frequently as we do now—because a generation will rise unafraid to speak openly about prevention within families, schools, workplaces, and congregations.
Would you pray with us as we complete the writing and publishing of this book? We need financial support to bring the writers together as they develop a faithful biblical and legal response to abuse.
We also need support to sponsor more children for APV camps and to ensure that our speakers—many of them survivors themselves—can boldly share how God heals and restores those burdened by shame and guilt.
God is gathering His people for His mission: redeeming, restoring, and repositioning us to live fully in His Kingdom—a Kingdom of light, health, joy, and peace.

No hay ‘ligues’ en el Reino de Dios. Tampoco hay abuso.
No hay manipulación disfrazada de amor:
“Si me amas de verdad, tendrás intimidad sexual conmigo”.
No hay alianzas secretas que aíslen y controlen:
“Eres tan especial para mí que tenemos un secreto que nadie más conoce”.
No hay límites que se debiliten:
“Si me dices ‘no’, déjame seguir insistiendo hasta que digas sí”.
No hay jerarquías de valor:
“Tengo más dinero, más conocimiento y más experiencia; por lo tanto, tengo más poder sobre ti”.
En el Reino de los Cielos encontramos algo completamente diferente.
Encontramos dignidad y respeto, porque cada persona lleva la imagen de Dios.
Encontramos honestidad, sin secretos ocultos ni mentiras.
Encontramos un amor que da la vida por los demás, que sirve, que es paciente y bondadoso.
Descubrimos una grandeza que se expresa a través del servicio: dejando de lado el poder, renunciando a la riqueza y adoptando una condición humilde.
¿Cómo respondemos, entonces, a una cultura de ligues- el de tener intimidad sexual casual? Y ¿cómo respondemos al abuso de dominio y poder y al encubrimiento?
Enseñamos a los niños que su valor radica en haber sido diseñados, creados y adoptados por Dios.
El cuerpo no se cosifica.
Tenemos dominio propio para saber cuándo y cómo decir “sí” y cuándo y cómo decir “no”.
Capacitamos a los padres para mantener conversaciones frecuentes sobre el respeto propio y la dignidad de los demás.
Llamamos a la Iglesia a modelar el comportamiento, los valores y el servicio del Reino;
insistimos en que establezca protocolos claros, para que esos valores no solo se proclamen, sino que también se practiquen.
Abogamos por la protección y los derechos de los niños, incluyendo el romper con la esclavitud del encubrimiento del abuso.
Estamos profundamente agradecidos con cada uno de ustedes que nos permite enseñar estas verdades aquí en México. Este año ayudamos a organizar tres campamentos de APV en Yucatán, Tabasco y Baja California Norte, siendo Tabasco la primera vez que recibe este estilo de campamento. Tenemos grandes esperanzas al ver cómo el Reino de Dios disipa la oscuridad en Tabasco, un estado con una de las tasas más altas de embarazo adolescente, una injusticia que a menudo refleja patrones más profundos de abuso.
También estamos avanzando en el libro para pastores y líderes ministeriales, el cual aborda estos temas con convicción bíblica y claridad práctica. Seguimos enseñando y aconsejando a nivel de iglesia local, incluso cuando esa labor no es tan visible a los demás. Quizás no encuentren estas historias en las redes sociales; la confidencialidad es esencial para la sanidad.
Oramos para que llegue el día en que no tengamos que enfrentarnos con tanta frecuencia al abuso de poder en formas sexuales y degradantes, porque habrá surgido una generación que no tema hablar abiertamente sobre la prevención en sus familias, sus escuelas, sus lugares de trabajo y en sus congregaciones.
Les pedimos que oren con nosotros mientras llevamos a cargo el proceso de redacción y de la publicación de este libro. Necesitamos apoyo financiero para que los autores puedan reunirse y desarrollar una respuesta fiel, tanto bíblica como legal, frente al abuso.
De igual manera necesitamos apoyo para patrocinar a más niños en los campamentos de APV y para asegurar que nuestros oradores —muchos de ellos sobrevivientes del abuso— puedan compartir con valentía cómo Dios sana y restaura a quienes sufren vergüenza y culpa.
Dios está reuniendo a su pueblo para Su misión: la de redimirnos, restaurarnos y reubicarnos, para que vivamos plenamente en su Reino, un Reino de luz, salud, alegría y paz.













